lunes, 4 de mayo de 2009

Me gusta el fútbol


Aprendí a convivir con mis miedos e inseguridades aunque tenía la esperanza de que algún día, por muy lejano que fuera, consiguiera despojarme de los desequilibrios que solo existían en mi cabeza. Lograría quererme. Vencería el temor a fracasar, que en muchas ocasiones ha impedido que jugara la partida de mi vida. Porque yo, la vida la entiendo como una liga de fútbol en la que un día ganas y otro pierdes, en la que a veces tienes suerte y otras te clavan 6 goles por la escuadra sin esperarlo. En la que corres por un sendero firme y cuando quieres darte cuenta diluvia, y tu camino se torna inestable ante tu marcha. En la que todos los días estamos expuestos a un entrenamiento constante, que nos va haciendo cada vez más resistentes al dolor situado de lleno en pleno pulmón. En la que tenemos ilusiones, que se desbaratan o se incrementan según ascendemos o descendemos de categoría. Donde los sueños priman y, siendo acordes con nuestras pasiones, intentamos hacer realidad.
He aprendido a convivir con mis miedos e inseguridades, porque todos los días, bajo de mi tranco y salgo a un estadio repleto de gente que no conozco. No es una careta, no es una máscara lo que me pongo, no es falsedad, no es aparentar lo que no soy, no es creérmelo, es confiar en mí y haber llegado por fin, a aceptarme tal y como soy. Y eso no significa que muchas veces no sienta miedo, porque también considero que jugar un partido sin temor a perderlo, no es jugar un partido. Y yo la vida, todos los días me la juego.

lunes, 20 de abril de 2009

Magia

Tenía una característica brillante, una peculiaridad que lo hacía más inimitable de lo que ya era para mí. Sonreía. Siempre. Daba igual si el día tenía el sol que todos añoramos en meses de invierno o si en cualquier caso, la lluvia resonaba al otro lado de la ventana mientras intentabas concentrarte en un tema de química en la aula más fría y apática de la última planta. Él sonreía, y lo hacía con la misma intensidad un lunes y un viernes . Era de esas personas que no se cansan nunca de hacer lo mismo por él y por los demás. Varias veces me pregunté de donde sacaba las fuerzas, pero comprendí que hay personas que guardan pequeños secretos bajo llave para no dejar que el agua apague sus llamas. Esa llama era el sustento al que denominé magia y esa magia, fue la que día a día, mano con mano, me hizo conocer a una de las personas más maravillosas que ha pisado la tierra.

Ha reído conmigo, me ha visto llorar, me ha dado los abrazos que, necesitando o no, han llegado a fortalecerme, y a lograr hacerme sentir estable y segura mientras me apretaba y me crujía los huesos. Ha soñado conmigo, hemos hecho viajes a la Luna en cambios de clase y horas libres. Me ha leído los ojos todos los días y ha sabido que decirme cuando sobraban incluso las palabras. Me ha dejado boquiabierta en varias ocasiones y ha sabido guardar también mis pequeños secretos bajo llave. He descubierto un foco de bienestar si él pasa y me da un tirón conforme yo, con prisa, paso por el pasillo para conseguir llegar a tiempo. Pequeñas cosas. Se acuerda de mí. Yo también lo leo en sus ojos.
Y ahora... ¿sabrías leerme? sin escribir nada más... ¿sabrías que quiero decir ahora?

sábado, 18 de abril de 2009

Adiós infancia, adiós...

Pude verla partir en ese tren. Por ese entonces yo creía que las cosas bonitas, si las coges con fuerza y las quieres sin medida, se aferran a ti como átomos que se atraen en todas las direcciones del espacio y juran no volver a separarse.Lo desconocía todo. Desconocía las reacciones químicas, el papel del CO2 en una combustión y lo débiles que se vuelven los enlaces con el paso del tiempo.


Pensaba lo grande que me había hecho, sin llegar a poder abrir los estantes sin ponerme de puntillas. Comparaba la sustitución del escondite por un callejón sin salida donde siempre se perdía la noción del tiempo sujetándose los labios. Aún llegaba a percibir el olor de las sábanas de los domingos absurdos en los que solo yo madrugaba. Megatrix, la banda del patio, los pies fríos sin calcetines, y los cuadernos de caligrafía. Cada vez el tren se alejaba, más y más y más...
Y comencé a soñar distinto, sin querer.
Ella se fue y dijo adiós, porque sabía que nunca más volvería conmigo.

jueves, 16 de abril de 2009

Suspensa

He tardado 22 horas en volver a llorar. Es la primera vez que el tramo es tan largo y me resulta tan triste pensar que incluso lo cotidiano se vuelve distinto sin ti, que ya he encontrado respuesta a porqué he tardado tanto en volver a derramar una lágrima.

No son los sueños los que nos abandonan, somos nosotros quienes deciden partir sin ellos. Bien porque ya no forman parte de nuestros deseos más fuertes o bien porque los creemos imposibles. Yo siempre me repito que no hay un sueño imposible si lo creo posible, y que no hay nada más duro que hacer de un sueño posible, un sueño mendigo y huérfano. Tú me lo enseñaste. Tú me has enseñado lo más bonito de esta vida que es conocerme sin darme cuenta. Y ahora he respasado mis apuntes sola y si no vuelves hoy, estoy segura que suspenderé mañana, pasado y el otro, los exámenes de todos los días. He profundizado todo eso que te decía de carrerilla quedándome sin aliento por creer que el tiempo puede escaparse en dos segundos, y me he dado cuenta que cuando no estás, todo lo hago más lento: como más lento, hablo más lento, pienso más lento, ando más lento, cierro los ojos más lento, abro la puerta de casa más lento, canto más lento, estudio más lento, duermo más lento y en definitiva, vivo más lento.

También he estudiado las partes del corazón que tú movías facilmente y que yo, con cara de tonta, me dejaba mover ¿Y sabes el problema? que sé porque mañana, pasado y el otro suspenderé el examen de todos los días. Porque el corazón es la base de esta ciencia que yo manejo torpe y que solo apruebo si tú escribes por mí.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Formas de cambiar

- ¡ Mira, mira esa nube de allí !
- ¿Qué le pasa?
- ¿La ves? tiene forma de corazón..
- ¿Qué dices? ¡ tiene forma de pera !

Y los dos echaban a reír. Niños, ingenuos e inocentes en una tarde de mediados de Septiembre. Un jardín alejado de todo aquel barullo de gente corriente que caminaba a lo largo de aquellas largas calles de la Granada de entonces. Sin tiempo, con prisa. Porque hay cosas que nunca cambian.

Siempre he pensado que la carrera que emprendían aquellos viandantes de la Gran Vía, simulaba con creces la película Big Fish en versión española. Todo ocurría tan rápido que cuando querías darte cuenta ya habías cambiado de escenario, y conforme te ibas habituando a tu nuevo decorado ya se adentraba otro inédito marco. Ellos nunca miraban el reloj, pasaban tardes lentas sin querer saber que la vida pasaba rápida. A veces el chico pensó que una vida sería muy poco para conseguir ver todas las formas infinitas en las que una nube podría convertirse. La chica tenía miedo. Tenía miedo a su propio parpadeo, al instante, a un chasquido de dedos que hiciera que aquella brisa fresca que anunciaba un otoño no muy lejano desapareciera en un abrir y cerrar de ojos. El chico apreciaba, sin duda, todo lo que sin querer, estaba ahí. Equivocadamente o no. Ambos lo exprimían. Sabían saborearlo hasta dejarlo sin gusto, hasta dejarlo sin aliento. Alguna vez me ha sorprendido que el caramelo durara tanto en sus bocas hasta que al final, he llegado a la conclusión de que los responsables somos nosotros. De nosotros parte el tiempo, decidimos lo que queremos, al igual que determinamos nuestro son y nuestros latidos.

Podemos cambiar, pero hay dos formas de hacerlo: cambiar para habituarte de forma rápida a tu nuevo escenario o dejar que todo cambie sin darte cuenta, sin hacerlo a propósito.

sábado, 30 de agosto de 2008

Trenes

La vida pasa y pesa y donde duele, siempre inspira. Súbeme la sábana que acabamos Agosto y tengo mucho frío. Y Septiembre comienza, ya te dije yo que el mundo nunca pararía por ti. O te subes o te quedas en la estación, así de simple. ¿Esperas la oportunidad de tu vida? ¡Qué gracia! seguro que no llega. Las oportunidades las encuentras conforme caminas. Caminante no hay camino, se hace camino al andar -decían- ¿te lo crees? porque yo sí, porque es necesario partir para encontrar el camino. Da igual que ahora no lo veas, lo verás, seguro. La vida es muy perra, cuando fallas te restriega la derrota hasta que ésta se coloca en segundo lugar y hay una nueva que pasarte por la cara. Pero ahora anda, coge las maletas y súbete al tren, hazme caso. Quizás mañana no pasa ninguno o pasan todos de golpe. Pero te aconsejo que no esperes que pase nada. Es mejor no esperar nada de nadie. "Desea poco, espera menos" Mejor nada; ¿vaso medio lleno o medio vacío? ¡qué pregunta más tonta, si los dos están por la mitad! Ni te descontentes con todo, ni te alegres por nada. Calma, cuidado, cautela. No sabes lo que puede haber detrás de la puerta que vas a abrir ahora. No saltes cuando entres en el tren pero tampoco pongas un pie y tengas miedo a poner el siguiente. Te pueden cerrar la puerta en las narices si lo haces. Cambia esa cara y vive. Y afróntalo, estamos aquí y lo que no hagamos hoy mañana tampoco lo haremos. ¿Estás contenta? Pues mira, pues no. Pero ¿y qué? sube la cabeza y adelante, que al final del túnel, siempre hay una luz. Que lo malo existe porque lo bueno se descurbrió y está ahí, paciencia. Y ahora sácate la mano de los bolsillos y sube.

viernes, 29 de agosto de 2008

Nos invade

- Cálmate. Ha sido una pesadilla. Ten, bebe agua. Estás sudando. Ha tenido que ser un sueño horrible ¿no?

Y después de aquellas palabras de preocupación, de aquella mano alentadora, la noche cayó... y el cielo se llenó de estrellas. Y tú volviste a cerrar los ojos, esta vez con miedo a soñar de nuevo pero arropada por aquel manto de estrellas que creías que te protegería en esa noche de verano.
Nos pasamos la vida soñando y, cuando estamos cansados de hacerlo y no queremos soñar más, soñamos sin querer. Quizá el sueño no era tan malo y el problema sea yo, que cojo la mota de polvo de una habitación limpia y todo me de miedo. Demasiado sensible. Excesivamente sensible. ¡Qué asco! depresión continua. Ya viene otra vez el sueño, venga, cierra los ojos. Mañana tienes que madrugar, y así es imposible. Concéntrate, piensa en blanco que cuando menos te lo esperes, volverás a tener pesadillas sin esperarlo, volverás a irritarte y volverás a tener miedo a cerrar los ojos. Porque el miedo siempre está ahí. Ciérralos. Pero no esperes no encontrar nada cuando lo hagas. El miedo te atacará de todas formas.

jueves, 28 de agosto de 2008

Se acabó

Cierra la puerta. Hoy no quiero volver a salir por ella, ponerme un antifaz que no me pega y sonreir, para que todos crean que sigues siendo la misma, que nada te perturba y mucho menos que sientes un gran vacío por dentro. Por eso, pon música lenta y déjame que olvide. Que mañana será otro día y los problemas, durmiendo, se olvidan 8 horas más.
No lo intentes, no me pienso levantar de la cama. No voy a cojer el teléfono. No voy a pronunciar nada que no quiera decir. Voy a dejar de balbucear y de llorar, porque no soy una niña. Ahora tomo decisiones. Los mayores siempre toman decisiones ¿ a que sí ? Por favor, ¡cambia de música! llévame a otro sitio que no sea éste, que no se parezca, que sea diferente; Cámbiame de lugar... hazlo, confia en mi, ya no soy una niña.

viernes, 22 de agosto de 2008

Mañanas insanas

Cierto. Me paso el día haciendo nada. Sin nada me duermo y como es de esperar, sin nada me levanto. Intentamos encontrar respuestas a preguntas que posiblemente, no deben llevar una concreta y... quizás olvidamos que la mejor respuesta, está dentro de nosotros. No hace falta recorrer el mundo, ni buscar debajo de las piedras. A veces, nos pasamos la vida entera mirando algo y, cuando nos vamos, en el último momento, nos damos cuenta que aquello que siempre habiamos mirado, es también, lo que habiamos buscado toda la vida. Y está mal buscar. Porque las mejores cosas no se buscan, se encuentran. Pero puede ser un gran error darse cuenta en el último momento de que una gran respuesta, estaba en nuestras narices. Por eso siempre hay que andarse con los ojos muy cerrados, porque abiertos siempre lo ves todo. "No se trata de ver para creer, se trata de creer para ver. Crea, y entonces verá" De modo que, cerremos los ojos. Adentrémonos en nosotros mismos y encontraremos las palabras más sinceras y verdaderas que podemos llegar a encontrar. Porque es mejor no buscarlas, preferiblemente, es mejor cerrar los ojos.
Como es de esperar, alejarse de la ciudad, me hace pensar demasiado. En exceso.

jueves, 21 de agosto de 2008

Pequeñas cosas

Las pequeñas cosas. Los detalles. ¿Qué seriamos nosotros sin las pequeñeces? Esas que nos hacen sentir vivos, que pueden ser tan pequeñas que ni logren verse pero, se vuelven tan enormes cuando aparecen que pienso que no puede haber nada más grande que eso en el momento oportuno. Y con lo del momento oportuno me refiero a todos los momentos oportunos que uno pueda tener en su vida, dígase, siempre. Porque siempre es el momento oportuno para un abrazo, algunas palabras de aliento, un te quiero, una sonrisa, una sorpresa que no te esperabas, un paseo.
Por eso, olvidémonos de las grandes masas materialistas que atribuyen la palabra detalle a regalo y regalemos abrazos, besos, te quieros... ¡a todo el mundo! porque nunca se sabe lo que puede pasar mañana y es muy triste no hacer regalos así todos los días. Saber vivir bien y gratis es fácil, muy fácil...